Es claro que la existencia de Dios no es susceptible de verificación científica en un laboratorio, por esto la ciencia siempre ha descalificado toda explicaciòn divina a los vacíos del conocimiento humano en torno al origen del universo y otros fenómenos aún inexplicados. Sin embargo, no se debe juzgar a la ciencia por su radical postura atea, ya que vivimos en una realidad física o material que solo puede ser aprehendida a través de la observación, experimentación y comprobación de los hechos; por tal motivo, en la ciencia nunca se habla de Creer sino de Saber. Ahora bien, aspectos como la muerte, la existencia del bien y del mal, la consciencia del ser y las mismas religiones, permiten intuir la existencia de otra realidad que no puede ser conocida mediante el método científico sino solo a través de la fe, de modo tal que no se puede explicar a Dios desde la óptica de la ciencia, ni tampoco se puede estudiar el mundo desde la perspectiva de la fe. Así pues, todo ser humano deberá decidir cual de estas realidades escoger para su vida, aunque considero que lo más sensato es aceptar tanto la realidad física y la espiritual, teniendo en cuenta que solo la realidad espiritual le brinda al ser una esperanza de vida ante la certeza de la muerte. Esta esperanza de vida eterna es entregada gratuitamente por Jesucristo a todo aquel que crea en él y acepte su mensaje de salvación. En conclusión, la ciencia es importante porqué permite conocer las leyes del mundo material es decir de la creación de Dios, pero más importante aun es el conocimiento de Dios y de su obra redentora a través de Jesucristo por medio de la cual todo hombre asegurará el destino de su alma.
martes, 12 de mayo de 2009
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